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Las Libertadoras

  • Foto del escritor: MARIANA YEPES RIOS
    MARIANA YEPES RIOS
  • 29 ago 2022
  • 3 Min. de lectura

La independencia de América ha sido siempre historia de unos pocos hombres que han sido glorificados como “Los padres de la Patria” que todos conocemos: Simon Bolívar, Francisco de Miranda, etc. Pero ¿Cómo alejarse de esa visión cerrada de lo que es la historia? Una forma innovadora de acercarse a este momento clave del continente, es en analizar el aporte de las mujeres en la lucha por la libertad. Aunque sea un tema no muy conocido por el poco análisis que se ha hecho, se reconocen algunas pocas heroínas: Manuela Sáenz, Policarpa Salavarrieta, Juana Azurduy, entre otras. Las cuales fueron tomadas como ejemplo para lo que la Republica esperaba de sus ciudadanas, claro está, desde la idea de que su lugar era el espacio doméstico, pues su dedicación a la libertad y la lucha solo respondía a casos excepcionales y no podían comportarse de esa manera todo el tiempo. No se trata de desprestigiar a estos grandes héroes, sino de incorporar al conocimiento histórico común la gran cantidad de mujeres que desde el anonimato, de una u otra forma participaron en el proceso emancipador.


Justamente el libro “Las libertadoras: Mujeres en la independencia de América” del historiador Francisco Martínez Hoyos, reúne la historia de todas estas mujeres, en voces de historiadoras que han dedicado su trabajo a ellas, las que no siempre se les valora por sus propios méritos, sino por su relación con un hombre. “Eran esposas, hijas, hermanas, amantes.” (González Eraso, 2011) Nuestro ejemplo más conocido es el de Manuela Sáenz, la compañera de Simon Bolívar. Pero la historia nos cuenta otra cosa, las mujeres no siempre estuvieron detrás de un hombre como explica la historiadora Leonor Cortina en el caso mexicano:

“Así, en las clases altas, tenemos a las conspiradoras de salón que utilizaban las habituales formas de sociabilidad en salones y tertulias para tratar temas actuales o fraguar planes independentistas. (…) Por otro lado, entre las clases populares, encontramos un colectivo de mujeres que recibe diversas denominaciones según la zona: rabonas, troperas, juanas o guarichas. Fueron combatientes, espías o correos” (Martínez Hoyos, 2019)


Las mujeres demostraban su fortaleza en circunstancias muy complejas, pero también actuaron con astucia al aprovechar esos pensamientos que las veían como seres débiles. Como cuando exponían un reclamo al gobierno de la época, presentándose como figuras indefensas, por ejemplo a la hora de reclamar pensiones económicas.


Pero el compromiso con la independencia no fue fácil, tenían que arriesgarse a los castigos, que iban desde prisión hasta pena de muerte.

“Tampoco faltaron casos de humillación pública, como la que sufrió la venezolana Teresa Heredia. Le raparon el cabello y después, con el cuerpo cubierto de plumas de gallina, la pasearon desnuda por la calle. No se trató de un caso aislado, sino de un castigo muy común a las insurgentes.”(Protzel, 2008)


Muchas veces a las mujeres no solo se las persiguió por lo que habían hecho sino por lo que habían dejado de hacer. Si no denunciaban a su esposo, hijo y/o hermano eran cómplices.


La historia, también debe verse desde una perspectiva feminista, así como menciona la colombiana María Himelda Ramírez:

“Desmitificar a las heroínas y situar su presencia y protagonismo en los contextos de las tensiones sociales y guerras que les correspondió vivir, reconociéndola más, como personalidades autónomas y dueñas de sus decisiones, aun en condiciones adversas, y menos como sujetas pasivas y victimizadas”


Una historia con perspectiva igualitaria no es solo buscar personas perfectas y valientes, porque el hombre como la mujer, se equivocan. Por eso no se puede clasificar la historia como buena o mala, sino que se debe reconocer sus diferentes matices. Javiera Carrera, defendió la independencia de Chile, pero también poseía unos valores aristocráticos y clasistas, típicos de su estatus. Igualmente Manuela Sáenz hizo parte de la política con ideas imprudentes, como organizar el fusilamiento simbólico de Santander. ¿Los hombres acaso eran perfectos? No, claro que no, ambos como humanos de carne y hueso, dieron lo que podían de ellos mismos.


Sin embargo, a pesar de tanto esfuerzo la independencia no llevó a ninguna transformación social. La republica se caracterizó, por ser exageradamente patriarcal, las mujeres tendrían que esperar aún más a un trato igualitario. Una lucha que al final, luego de tantos años de historia, sigue dándose, ya no para independizarse de un virreinato, sino de las ideas machistas que aun rondan en la sociedad, porque tanto antes como ahora las mujeres que luchan por sus derechos son “caracterizadas por sus enemigos como viejas feas y rudas.” (Martínez Hoyos, 2019)


REFERENCIAS

Martínez Hoyos, F., 2019. Las Libertadoras: Mujeres en la Independencia de América. 1st ed. Bogotá: CRÍTICA.

González Eraso, J., 2011. Representaciones de las mujeres en la Independencia desde la historiografía colombiana. HiSTOReLo. Revista de Historia Regional y Local, 3(5), p.169.

Protzel, P., 2008. HEROÍNAS, MATRONAS Y TROPERAS: Las mujeres en nuestra historia patria. 5th ed. Caracas.

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