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Relato de un Naufrago

  • Foto del escritor: MARIANA YEPES RIOS
    MARIANA YEPES RIOS
  • 29 ago 2022
  • 6 Min. de lectura

Hay historias que parecen sacadas de la mente de un soñador, más que de un genio, porque son historias fantásticas, que a simple vista no se puede creer que en esta realidad hay espacio para que sucedan esas cosas. Gabriel García Márquez, “Gabo”, era uno de estos soñadores, el que encanto al mundo y a la academia sueca, con sus “Cien Años de Soledad” y su realismo mágico, esas historias ficticias que parecían reales, esa magia que se mostraba como si fuera algo común. Sin embargo, en lo personal, prefiero esas historias reales, que parecen ficticias, esas que cumplen con el dicho de que “la realidad, supera la ficción” esas como “Relato de un Náufrago”.


La historia de Luis Alejandro Velazco, el marinero del destructor “Caldas” que como un superhéroe, aunque ni siquiera él se considerara un héroe, sobrevivió en la mitad del mar por diez días. Una persona normal, que sin quererlo, se volvió un ídolo para Colombia, sin embargo tal como expresa el titulo completo de esta obra: “estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre.” Y esa, es la magia de “Relato de un Náufrago” esa realidad cruda, sin matices y sin ocultar detalles, contada de forma estética y bella. Una obra de periodismo narrativo tan bien elaborada que se volvió un referente para este género, que incluso hizo enojar al General Rojas Pinilla.


Algo interesante de las historias reales, es que no es únicamente la que se cuenta, sino, que también hay historias antes, después, y otras versiones, todas ellas enriquecen a la principal. Cuando Luis Alejandro Velazco llegó a El Espectador a vender su historia, al principio no les convenció, porque a palabras de Gabo: “El cuento había sido contado a pedazos muchas veces, estaba manoseado y pervertido, y los lectores parecían hartos de un héroe que se alquilaba para anunciar relojes, porque el suyo no se atrasó a la intemperie; que aparecía en anuncios de zapatos, porque los suyos eran tan fuertes que no los pudo desgarrar para comérselos, y en otras muchas porquerías de publicidad.” Pero algo en Guillermo Cano, en ese tiempo director de El Espectador, le indicó que ahí había algo más, la historia no estaba completa y el trabajo de Gabo fue la de encontrar eso que no se había contado. Como buen periodista entrevisto a Luis 120 horas en 20 sesiones, donde se enteró que el destructor no se había volteado por una tormenta, sino por una sobre carga de mercancía de contrabando, que no debió estar allí. La verdad, tan anhelada y buscada por los periodistas, fue uno de los ingredientes que hizo que esta obra tuviera tanto éxito. Al enterarse de esta realidad y completar la historia, se dieron cuenta que aunque “manoseada y pervertida” aun había algo importante que contar y que sin importar las represalias futuras, que hicieron cerrar El Espectador por un tiempo y mandaron a Gabriel García Márquez fuera del país, debía ser conocida por la sociedad.


La forma en la que está escrita “Relato de un Náufrago” atrapa desde la primera línea, por eso no es sorpresa que “el reportaje fue un éxito cuya expresión más palpable fueron las filas de lectores que se agolparon durante esos días a las puertas del diario, en la calle 13 del centro de Bogotá, a comprar ejemplares atrasados para tener completa la colección”. Ni que luego en 1970 cuando Tusquets lo público como un libro completo también fuera un éxito de ventas y aun lo siga siendo. Su lectura es suave y te lleva de la mano de Luis, como si se estuviera en la barca con él, viendo los tiburones puntuales a las cinco de la tarde, o como si fueras una de las gaviotas que sobrevolaban a un pobre hombre perdido a la mitad del mar. Cada detalle cuidado, de modo que un idioma lleno de referencias navales, sea comprendido hasta por las personas que nunca han pisado alguna vez el mar, logrando que cualquiera que en esa época tuviera acceso a un periódico, pudiera disfrutar de su obra.

Aunque al inicio estuviera firmado por el propio Luis, no se puede negar el estilo de Gabo en cada palabra, pero este libro no hubiera podido existir sin la participación de alguno de los dos, el balance y la compenetración entre periodista y protagonista, es innegable. Tal como narró Gabriel García Márquez, en el prólogo del libro: “Mi primera sorpresa fue que aquel muchacho de 20 años, macizo, con más cara de trompetista que de héroe de la patria, tenía un instinto excepcional del arte de narrar, una capacidad de síntesis y una memoria asombrosa, y bastante dignidad silvestre como para sonreírse de su propio heroísmo.” Por ello cuando Luis demando por derechos de autor, no pudo haber mejor respuesta que la carta que García Márquez le envió, encabezado con la siguiente frase: “Mi querido Luis Alejandro: es la primera vez que recibo una carta de uno de los personajes de mis libros”. Un personaje real, de carne y hueso que paso en verdad por todo el martirio que quedaron plasmados en esas páginas, como si fuera algo salido de la imaginación de alguien. Porque si no se tiene el contexto, se podría leer el libro creyendo que es ficción, hasta que en alguna búsqueda curiosa por internet, aparezca la imagen en blanco y negro de un marinero joven, apuesto del que no se creería que vivió, todo lo que vivió, con un sombrero donde dice “A.R.C. CALDAS”.


El periodismo narrativo, literario, o nuevo periodismo, supuestamente nació de “Operación Masacre” en 1957 por el argentino Rodolfo Walsh, sin embargo, Truman Capote en 1966 con “A Sangre Fría” se autoproclama el creador de este género. Pero antes de todos ellos, ya existía “Relatos de un Náufrago”, que salió a la luz, por catorce días consecutivos en el periódico El Espectador en 1955 y aunque solo fue en 1970 que se publicó como un libro, por su fecha de publicación, no se puede negar que esta obra es un antecedente a lo que conocemos hoy en día como periodismo narrativo. Sin desprestigiar las obras que se mencionaron antes, todas han sentado bases para que hoy en día se tenga claro cómo escribir, crónicas, reportajes, perfiles, etc., y salir un poco de la cuadricula de la noticia, para contar de forma más estética, un acontecimiento importante. Pero no se puede negar que este género, tiene más que todo, raíces latinoamericanas, no por nada Gabo creó en 1994 junto a su hermano Jaime García Márquez y Jaime Abello Banfi, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) donde se ayuda a jóvenes periodistas a aprender y estimular nuevas formas de hacer periodismo, y tiempo después se creó el “Premio Gabriel García Márquez de Periodismo” que desde el 2013 se otorga a lo mejor del periodismo iberoamericano.


Los argumentos quedan cortos para justificar lo que “Relato de un Náufrago” es para el periodismo narrativo y para mí una periodista en formación, lo cual es mucho decir, porque en lo personal nunca he sido muy cercana a Gabriel García Márquez y su obra, en especial sus novelas. Pero estaría mal decir que después de conocer a Luis Alejandro a través de las letras de Gabo, no dan ganas de leer otras obras de este mismo estilo, como “Noticia de un Secuestro”. Además de inspirar a otras personas a realizar obras de esta índole, en el estilo propio, pero con la misma pasión por la belleza de las letras y la tenacidad de la verdad. Por eso, todos los puntos que se mencionaron; la realidad, la forma en la que está escrita, la relación entre personaje y periodista y el mismísimo Gabriel García Márquez, hacen de esta una obra inolvidable, que leída en PDF o en físico, te deja la boca con sabor a agua de mar, los brazos adoloridos de remar entre las paginas buscando el final, hambre de conocer toda la historia del destructor “Caldas”, pero lo más importante, mantener la misma esperanza que tuvo Luis Alejandro de ser salvado, para encontrar más obras así, que embarquen en un viaje sin regreso al océano del periodismo narrativo.


REFERENCIAS:

García Márquez, G., 2012. Relato de un náufrago. Barcelona: Tusquets.

Bernal, M., 2020. 'Relato de un náufrago', 50 años de un hito del periodismo. El periódico, [online] Disponible en: <https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20200811/relato-de-un-naufrago-50-anos-hito-periodismo-garcia-marquez-tusquets-8071874>

El Tiempo, 1994. GABO GANÓ PLEITO POR EL RELATO DE UN NÁUFRAGO. [online] Disponible en: <https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-34917>

Puerta, Andrés. (2011). El periodismo narrativo* o una manera de dejar huella de una sociedad en una época. Anagramas -Rumbos y sentidos de la comunicación-, 9(18), 47-60. Disponible en: <http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1692-25222011000100004&lng=en&tlng=es.>

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