Sobre la Televisión
- MARIANA YEPES RIOS
- 29 ago 2022
- 5 Min. de lectura
La televisión fue en sus inicios, un instrumento creado en el siglo pasado, como un nuevo medio de comunicación que podría llegar de manera más sencilla a toda persona que tuviera forma de acceder a él. Sin embargo tal como expone el sociólogo francés Pierre Bourdieu en su libro “Sobre la Televisión” del año 1996, este elemento tomó una fuerza impresionante que ha impregnado a una gran mayoría de la sociedad en su búsqueda de audiencia, volviéndolo así una herramienta de manipulación. Pues allí se mostrará y se ocultará todo lo que un pequeño grupo de personas quiera que se sepa, aunque se crea que en su mayoría la culpa lo tienen los periodistas, “pero estas personas son tan manipuladoras como manipuladas”. (Bourdieu, 1996, p.21). Esto se demostrará en este ensayo mediante el texto de Bourdieu, Los blancos de sus ojos: ideologías racistas y medios de comunicación de Stuart Hall, Racismo y Discriminación de Eduardo Restrepo, La antropología y sus contribuciones al estudio de los medios de comunicación de Sara Dickey, el artículo de Javier Ortiz, Información, Comunicación y Globalización: El Quinto Poder de Ignacio Ramonet y la película Nightcrawler (Primicia Mortal en español) del director Dan Gilroy.
Para Javier Ortiz, escritor, periodista y columnista del periódico El Mundo de Madrid, en el siglo XX con la llegada del Neoliberalismo en la economía mundial, “los medios de comunicación están, prácticamente en su totalidad y a escala internacional, dominados por el pensamiento único” que los lleva hacia una homogeneización ideológica, este medio de comunicación, está condicionado por múltiples factores, como los intereses de la empresa, sus accionistas, los anunciantes y el público, que en su mayor parte manipulan y controlan diversos campos del comportamiento individual y colectivo de la sociedad.
El campo del periodismo es el responsable de manipular cualquier clase de información que se pueda dar al público en cualquier medio y no únicamente en televisión, pero la gran mayoría de esta información está controlada por un campo aún mayor, la economía, es ese campo que al igual que una vacuola engulle los demás campos para beneficio del mismo, según Ramonet:
"Al haberse convertido la comunicación (extendida a la informática, la electrónica y la telefonía) en la industria estratégica de nuestro tiempo, estos grandes grupos pretenden ampliar su dimensión a través de incesantes adquisiciones y presionan a los gobiernos para que anulen las leyes que limitan las concentraciones o impiden la constitución de monopolios o duopolios.” (p. 29)
Y en este caso en el campo periodístico aplica una constante censura.
“Una pérdida de autonomía que está ligada, entre otras cosas, a que el tema es impuesto, a que las condiciones de la comunicación son impuestas, y sobre todo, a que la limitación del tiempo impone al discurso tantas cortapisas que resulta poco probable que pueda decirse algo.”(Bourdieu, 1996, p. 19)
Sin embargo esto no solo es culpa de las grandes economías, pues esto se ha normalizado tanto, que se ha tomado como algo natural y se ha vuelto un habitus en la sociedad. Tal como lo dice Bourdieu (1996): “La gente se deja llevar por una forma consciente o inconsciente de autocensura, sin que haga falta efectuar llamadas al orden.”(p. 19)
Este medio de comunicación utiliza diferentes métodos para hacer que la gente vea lo que ellos quieren que vean, en especial que conocen de perfecta forma que “hay un sector muy importante de la población que no lee, ningún periódico, que está atado de pies y manos a la televisión como fuente única de informaciones” (Bourdieu, 1996, p.23) Suponiendo claro, que se considere a los periódicos como el medio informativo serio, contrario a lo que se pudo transformar la televisión y los medios radiales. Además en la búsqueda de contenido que impacte, los periodistas hacen una selección de elementos y temas que puedan causar un gran impacto en la mayoría de la población, muchos de estos temas sin importancia alguna y simplemente usados como cortina de humo para que no se enteren de la verdadera información, en palabras de Bourdieu (1996) “No plantear más problemas o solo problemas sin trascendencia” (p. 64)
Muchas veces no se plantea el caso de que a lo mejor la televisión no es completamente un medio de “masas” y que esta clase de contenidos dirigida para un grupo general, no se tome de esa manera en todo el público, tal como afirma Dickey (s. f):
“En vez de considerar que las formas de expresión cultural hipnotizan a sus consumidores llevándolos fatalmente a la sumisión, (...) existía un potencial para negociar con la cultura dominante y para que las personas en posición inferior se la apropiaron con sus propios criterios.” (párr., 9).
Sin embargo la homogeneización de los medios de comunicación, es tal que al intentar ser una competencia se termina volviendo todo igual, sin oportunidad de encontrar algo diferente. El problema se da cuando entre estos mensajes homogeneizados se puede infiltrar alguna clase de discriminación, en especial sexismo y/o racismo latente que según Restrepo (2012): “opera sin que sea identificado o percibido como tal por ninguno de los actores en los que se despliega.” (pp. 186-187). Siendo esto bastante peligroso, cuando esta clase de violencia, pasa desapercibida por un público consumidor.
“Un ejemplo de este tipo de ideología racista es el tipo de programa de televisión que trata algún “problema” en las relaciones raciales. (...) Sin embargo, cada palabra y cada imagen de tales programas están impregnadas de un racismo inconsciente porque todas se basan en el presupuesto, no declarado ni reconocido, de que los negros son la raíz del problema.” (Hall, 1997, p.301)
Muchas veces esos éxitos mediáticos, tales como libros, películas, bienes culturales en general son calificados por el nivel de audiencia que han tenido. Para nadie es ajena la palabra Best Seller, que hace referencia a la cantidad de personas que han consumido dicho contenido, considerando así que mayores ventas y/o audiencia es resultado de buena calidad. Este consumo masivo, en sí mismo se vuelve una forma de publicidad, pues genera expectativa y curiosidad, si tanta gente lo quiere tiene que ser bueno. Esto también se ve reflejado en el mundo del periodismo, donde se ve atado fuertemente por los índices de audiencia, “se impone a su vez sobre todos los demás campos, en tanto que estructura” (Bourdieu, 1996, p. 78). Como consecuencia, crea un público sensacionalista, pues esto es lo que más atrae, con tal de mejorar su economía y volverse más rentables que su competencia, todo este peso en conjunto recae “sobre todos los campos de producción cultural” (Bourdieu, 1996, p. 81).
La influencia del campo periodístico sobre los campos de producción cultural (particularmente en materias de filosofía y ciencias sociales) se ejerce principalmente a través de la intervención de unos productores culturales situados en un lugar incierto entre el campo periodístico y los campos especializados. (Bourdieu, 1996, p. 112).
REFERENCIAS
Bourdieu, P. (1996). Sobre la televisión. Barcelona: Anagrama.
Dickey, S. (s. f) La antropología y sus contribuciones al estudio de los medios de comunicación.
Fox, J., Gyllenhaal, J., Gilroy, T., Lancaster, D., Litvak. (Productores) Gilroy, D. (director). (2014). Nightcrawler [cinta cinematográfica]. Estados unidos: Bold Films.
Hall, S. (2010) Sin garantías: Trayectorias y problemáticas en estudios culturales. Popayán, Colombia: Envión editores
Ramonet, I. (2004) Información, Comunicación y Globalización: El Quinto Poder. Revista Latinoamericana de Comunicación CHASQUI, (088), p. 26-30
Restrepo, E. (2012). Intervenciones en teoría cultural. Popayán, Colombia: Universidad del Cauca.


Comentarios